Durante nuestra época de estudiantes, elaborábamos interminables planas de tarea, conjugando verbos en todos los tiempos del indicativo y subjuntivo, sin conocer su significado ni en qué casos debíamos emplearlos.
- Presente: amo, temo, parto.
El presente indica una acción no terminada en el tiempo en que de ella se habla. Tal acción pudo haber empezado antes y podrá terminar después de que hayamos hablado, ya que el presente no debe considerarse como un instante efímero, sino como un periodo de mayor o menor duración, en el cual está comprendido el momento en que hablamos. Por ejemplo: Luisa trabaja en la fábrica de chocolates no significa, necesariamente, que ella esté trabajando en el momento en que estoy hablando. Por eso, el presente es la forma empleada para verdades permanentes o hechos de una duración indefinida. La Tierra es redonda significa que siempre ha sido redonda, sigue siendo redonda y siempre será redonda. Lo es permanentemente. Doy más ejemplos:
Mis hijos estudian en la universidad.
El ángulo recto mide noventa grados.
En México el idioma oficial es el español.
Se emplea también el presente para expresar acciones futuras: dentro de un año hay elecciones en Querétaro; la próxima semana viajo a Veracruz, oraciones en las que los verbos (hay y viajo) están en tiempo presente, aunque la acción expresada ocurrirá en tiempo futuro.
Algunos escritores, cuando desean enfatizar una acción, cuentan los hechos como si estuvieran ocurriendo en el momento en que escriben:
Hitler invade Polonia y estalla la Segunda Guerra Mundial.
Es así como Maximiliano muere fusilado.
Estas formas se llaman de presente histórico.
- Pretérito: amé, temí, partí.
Significa que la acción ya se desarrolló.
Por su modo de acción, este tiempo es perfectivo; indica la acción como terminada y, por lo tanto, señala exclusión con relación al presente. Si digo Raúl fue buen mecánico, estoy insinuando que ya no lo es, bien porque haya muerto o por cualquier otro motivo.
- Futuro: amaré, temeré, partiré.
Corresponde a una acción que todavía no ha sucedido.
Se emplea para expresar la posibilidad o la incertidumbre de algo:
Mis cachorros harán de las suyas.
¿Será posible toda esa calamidad?
El futuro de mandato o de obligación expresa la certeza de que una orden será obedecida. Hay otro de súplica, que se emplea en forma interrogativa:
Se presentará usted mañana en la planta de Irapuato a las nueve horas.
¿Vendrás conmigo a la fiesta?
- Copretérito: amaba, temía, partía.
Significa que la acción expresada por el verbo ocurre en el pasado. Es como un presente en el pasado. Indica que su acción se desarrolla simultáneamente a otra acción también pretérita:
Cuando volviste a casa, llovía copiosamente.
En este ejemplo, volviste y llovía son hechos que ocurrieron a un mismo tiempo.
El copretérito es el tiempo preferido en las descripciones literarias, por su sentido de duración y permanencia en el pasado:
“Era de ver una legión de verdugos con azotes, palos y otros instrumentos, cómo traían a la audiencia una muchedumbre de taberneros, sastres y zapateros, que de miedo se hacían sordos…” (Quevedo).
El copretérito expresa también acciones repetidas o habituales ejecutadas en determinada época pasada: reinaba un gran descontento entre las clases populares; las leyes y ordenanzas eran cada vez menos respetadas; abundaban los motines y las manifestaciones públicas, y la rebelión estaba a punto de estallar.
- Pospretérito: amaría, temería, partiría.
El pospretérito expresa un hecho futuro o posterior en relación con un hecho pasado:
Me aseguraron que vendrían.
La acción de venir es posterior a la de asegurar. Si el acto de asegurar estuviera en presente: me aseguran, la frase completa sería: me aseguran que vendrán, expresando en futuro la acción asegurada.
El pospretérito (amaría) y el antepospretérito (habría amado) reciben también el nombre de condicional y condicional perfecto, respectivamente.
La Academia les llama tiempos potenciales, pues indican posibilidad o probabilidad condicionada a algo.
Si Laura hubiera venido, estarías feliz.
Juan lavaría su auto si estuviera sucio.
En el primer ejemplo, estarías feliz quedó condicionado a que hubiera venido; en el segundo, lavaría su auto dependería de que este estuviera sucio.
Si comprendemos el significado de los tiempos verbales, expresaremos nuestras ideas con mayor claridad.

