«Superman», Supermán y el bizarro Bizarro: lecciones de español que nos dejan los cómics

¿Sabías que las historietas a veces esconden unas superlecciones sobre cómo usar algunos prefijos y cómo evoluciona el significado de las palabras en español? 

El estreno de la nueva película de Supermán nos sirve de pretexto para recordar las diferencias entre el prefijo super- y la palabra súper (aunque una palabra deriva de la otra, ambas siguen sus propias reglas), así como la evolución de las definiciones de «bizarro» con el paso del tiempo.

¿Cómo debe usarse el prefijo super-?

El prefijo super- se une con una palabra base para darle un valor superlativo y se escribe unida a esta (superíndice, superponer), salvo cuando la base consta de muchas palabras (entonces, se separa con un espacio: super de moda) o cuando la base inicia con mayúscula o es un número (en este caso, se separa con un guion: super-8, super-Pangea). 

Como prefijo, super- es una palabra átona y no lleva tilde en ningún caso, ni siquiera cuando se escribe sola, y conserva la acentuación de la base con la que se ha unido. Por esto, Superman (que se pronuncia como esdrújula en inglés) se transforma en Supermán en español: -man es una base aguda que termina en -n y se acentúa siguiendo esa regla.

La palabra súper

Por su parte, la palabra súper, aunque deriva del prefijo anterior, es una voz independiente que debe acentuarse siempre, ya que funciona como adjetivo (y describe cualidades, sin unirse al sustantivo: gasolina súper, un edificio súper), adverbio (y describe cualidades de acciones o experiencias: me irá súper, me la pasé súper) o sustantivo (cuando es la forma abreviada de supermercado: compré el súper, no abrieron el súper). 

El villano Bizzarro y la palabra bizarro

Cambiando de tema: es muy posible que varios hayan, en algún momento, tenido que consultar el diccionario gracias al nombre de otro personaje que existe en las páginas de ese universo ficticio: el supervillano Bizarro. El personaje es un clon imperfecto de Supermán y famoso por su apariencia y actividades extravagantes; apareció por primera vez en las páginas impresas en 1958. Su nombre deriva del francés bizarre (extravagante, incongruente), que es una alusión a su apariencia física (rematada por una muy evidente piel gris) y su lenguaje desarticulado (el cual destruye cualquier sintaxis imaginable y, regularmente, invierte el significado de varias palabras clave).

El francés le heredó bizarre al inglés con este único significado; sin embargo, aquel idioma retomó la palabra del italiano bizarro (iracundo, furioso). Pero, por su parte, el español también incorporó ese concepto, solo que le dio una evolución bastante diferente: por años, la única definición en el Diccionario de la Lengua Española (DLE) para «bizarro» fue ‘valiente, generoso y espléndido’; por esto mismo, se instruía a nunca usar esta palabra como sinónimo de «raro», ya que era una interpretación ajena a nuestro idioma. 

Pero, alrededor del 2021 (como muestra de la naturaleza viva y la evolución del español), la Real Academia Española incorporó una nueva entrada para esta palabra en el DLE, por medio de la cual «bizarro», finalmente, tomaba el significado de ‘raro, extravagante’ y ‘fuera de lo común’. Sin embargo, cabe destacar que la definición original sigue, bizarramente, en el primer lugar de la lista.

De héroes y villanos

Por lo tanto, no podemos olvidar que, aunque los héroes y los villanos son súper, el prefijo nunca llevará un acento cuando se escribe solo o se une a una base; siempre conservará la acentuación original de esta y solo se separará con un espacio cuando la base tiene varias palabras, o con un guion, si la base empieza con mayúscula o un número.

Al momento de escribir este texto, uno puede terminar viéndose raro y extravagante si se empeña en negar todos los significados para la palabra «bizarro». Si recordamos estas guías, evitaremos ser los villanos en la aventura del idioma.