Texto publicado por Sandro Cohen el 18 de septiembre de 2018
En México no solemos emplear el leísmo. Este consiste en emplear el pronombre «le» para el complemento de objeto directo cuando este es un ser humano de sexo masculino.
En México, y la mayor parte del mundo de habla española, diríamos «A Pedro lo vi ayer». El pronombre lo es de complemento directo. Pero en Madrid es común que los hablantes empleen le, el pronombre de complemento indirecto, en lugar de lo: «A Pedro le vi ayer». Esto es leísmo, y la Academia lo acepta como válido en la norma culta, siempre y cuando se trate de seres humanos masculinos, no femeninos y no cosas. Los madrileños pueden respirar tranquilos.
(Actualmente, la RAE acepta en tres casos: el uso del pronombre le/les como complemento directo referido a sustantivos masculinos de persona; el empleo del pronombre le/les como CD referido a sustantivos femeninos de persona, y el uso de le/les como CD referido a sustantivos de cosa).
Lo que he llamado en el título de esta breve nota «el leísmo mexicano» es un leísmo aparte, y existe —en realidad— en varios países, y tampoco es cosa grave, pero se entiende mal. Se trata de expresiones impersonales con se. En el ejemplo que nos concierne, se escribió «Impulsaré que se le investigue para que no quede impune el desvío de recursos». Se empleó el pronombre le que en general representa a los complementos indirectos. Pero aquí se trata de complemento directo. ¿Cómo lo sabemos? Porque se puede plantear en voz pasiva: «Impulsaré que sea investigada para que no quede impune el desvío de recursos».
Solo los complementos directos pueden expresarse en voz pasiva. Como este es el caso, el pronombre no debería ser le sino la: «Impulsaré que se la investigue para que no quede impune el desvío de recursos».
Se encuentra tan extendido el uso de le y les en estos casos —en lugar de lo, los, la y las—, sobre todo en México y algunos otros países, que a muchos hablantes les suena hasta incorrecta la expresión gramaticalmente correcta. ¡Y debo impartir toda una clase sobre los pronombres de complemento directo e indirecto, más o menos como lo he hecho aquí!
De nuevo: no es nada grave, pero sí se presta a malentendidos, a que no se entienda muy bien cuándo debemos usar le, lo o las versiones femeninas del complemento directo en singular y plural. Por ejemplo: en las patrullas de la Ciudad de México, es común ver una hoja de papel bond pegada en el cristal de la portezuela trasera con la fotografía de una persona desaparecida, hombre o mujer. Arriba de la foto se pregunta: «¿Le has visto?».
A todas luces se trata de un complemento directo. Debería decir «¿Lo has visto?» o «¿La has visto?». Algunos perezosos argumentarían que al emplear le en lugar de lo o la se está aplicando la «equidad de género». Eso sí es un disparate, y lo único que logra es aumentar la confusión generalizada entre la población. Cuando yo veo este interrogante en las patrullas, yo pregunto «¿Si le he visto qué? ¿Los calzones?». Ese le sí corresponde al complemento indirecto, como cuando se dice «A ese nadie le ve la cara de tonto». El complemento directo es «la cara de tonto»: «A ese tonto nadie se la ve».

