América salta a la cancha de juego (tercera y última parte)

Muestro ejemplos de indigenismos de las diferentes regiones. Comenzaremos por las voces caribeñas.

conuco: voz empleada aún en el Caribe para designar cualquier sementera (tierra sembrada).

enagua: mantas cortas de algodón, con las que las indias se cubren de la cintura a las rodillas.

guayaba: Fernández de Oviedo describió así esta fruta: «El guayabo es un árbol que echa unas manzanas más macizas que las de acá, y de mayor peso aunque fuesen de igual tamaño. Tienen muchas pepitas, o mejor diciendo, están llenas de granitos chicos y duros, pero solo son enojosas de comer a los que nuevamente las conocen…». 

hamaca: «Duermen los indios como en unas redes colgadas». — Padre Las Casas.

huracán: en el siglo XVI, el historiador Gonzalo Fernández de Oviedo describió así esta palabra: «Huracán, en lengua desta isla (La Española) significa tormenta o tempestad muy excesiva, porque no es otra cosa sino grandísimo viento e grandísima y excesiva lluvia, todo junto o cualquiera cosa de estas dos por sí».

jején: Bernal Díaz del Castillo, quien creyó que esta palabra era náhuatl, dijo: «… había siempre muchos mosquitos, así de los zancudos como de los chicos, que llaman xexenes, que son peores que los grandes». 

tabaco: su uso tenía carácter ceremonial entre los pueblos americanos. Probablemente de origen taíno, aunque para algunos es de origen árabe, aparece en un texto de Gonzalo Fernández de Oviedo en el que describe su empleo: «…la cual hoja e planta della crían con mucha diligencia para el efecto destos tabacos… E de cuando en cuando metíanla en la boca por la parte contraria de donde arde, e chupan para adentro un poco espacio aquel humo, e quítanla, e tienen la boca cerrada, e retienen el resollo un poco, e después alientan e sáleles aquel humo por la boca e las narices».

yuca: conocida en otras regiones como mandioca (voz de origen guaraní, igual que tapioca, o sea, la fécula de esta raíz).

Del náhuatl, la lengua oficial del imperio azteca, «… esta lengua es la que corre en esta Nueva España… es la más copiosa y amplia que se ha hallado; es señoril y de gran presunción». —Diego Muñoz Camargo, historiador mestizo.

cacao: «… traían sobre cincuenta jarros grandes, hechos de buen cacao, con su espuma, y Moctezuma de aquello bebía, y las mujeres le servían al beber con gran acato…». —Bernal Díaz del Castillo.

coyote: fray Bernardino de Sahagún lo describe así: «… se dice cóyotl, al cual algunos de los españoles le llaman zorro; otros, lobo. Según sus propiedades, a mi ver ni es lobo ni zorro, sino animal propio de esta tierra… y siente mucho, es recatado para cazar, agazápase y pónese en acecho… y cuando quiere arremeter a la caza, primero echa su vaho contra ella, para inficionarla y desanimarla con él».  

tiza: esta palabra, más empleada en España que en México, procede del náhuatl tízatl. La barrilla que se emplea para escribir en el pizarrón se llama gis (del latín gypsum) en México y algunos países de América. «Tiza» se utiliza en México para designar la pasta con que se unta la suela del taco de billar, para que no resbale sobre la bola al picarla. 

tomate: voz empleada en México a diferencia de jitomate, cuya etimología es la voz xictli, que significa «ombligo», y tómatl, con la que se referían al tomate verde o tomatillo. La voz tomate se incorporó al español y a algunas otras lenguas. 

Del quechua, la lengua del Cuzco, del imperio de los incas. «… es muy buena, breve, de gran comprensión y abastada de muchos vocablos…». —Pedro Cieza de León.

chacra o chácara es el terreno donde se cultivan cereales y se crían aves de corral y cerdos.

coca es el nombre del arbusto al que se refirieron los conquistadores del Perú. Afirmaban que los indios mascaban la hoja seca, pero su uso estaba reservado al Inca, sus parientes y algunas autoridades.

vicuña es el nombre de un mamífero parecido a la llama, de lana más fina y apreciada.

Haría falta un tratado para conocer el cúmulo de palabras de lenguas indígenas que enriquecieron al español, haciendo de este el más bello idioma, hoy hablado por casi 600 millones de personas en el mundo.