Nos han vendido mal el orden de las palabras en español

Hay una infinidad de artículos y recursos en línea sobre redacción que se han casado con una idea en realidad poco productiva e incluso absurda acerca del orden de las palabras a la hora de redactar. 

El español, lengua rica en sintaxis

El español es una lengua riquísima en cuanto a su sintaxis; cualquier hispanohablante tiene la oportunidad de paular o escribir un mensaje de distintas maneras. Compruébese esto:

(1a) Luis sale con María todas las tardes después del trabajo.

(1b) Todas las tardes, Luis sale con María después del trabajo.

(1c) Después del trabajo, todas las tardes, Luis sale con María.

(1d) Con María, todas las tardes, sale Luis después del trabajo.

(1e) Todas las tardes, con María, después del trabajo, sale Luis. 

(1f) Sale con María, todas las tardes, después del trabajo, Luis. 

Al ejemplo (1a) le corresponde el estigma sobre el orden de las palabras en español: es el siempre sugerido, por «más simple». 

El orden básico de la sintaxis

Se nos dice en varios manuales de redacción y estilo que la manera más clara de presentar un mensaje es manteniendo el orden básico de la sintaxis española: sujeto + verbo + complementos. Si bien tiene sentido en algunos casos —por ejemplo en «César come pan», donde además, debido a la poca información, no hay muchas razones para alterar el orden—, en algunos otros resulta todo lo contrario o poco natural. Confróntese (2a) y (2b):

(2a) No les agrada la idea, por muy fantasiosa que pueda llegar a sonar, de que el desayuno tenga que servirse a las seis de la mañana.  

(2b) La idea, por muy fantasiosa que pueda llegar a sonar, de que el desayuno tenga que servirse a las seis de la mañana no les agrada. 

Cualquier hispanohablante que lea estos dos ejemplos anteriores logrará comprender el mensaje; sin embargo, es más sencillo entender el mensaje en (2a), con sujeto posverbal, ya que esta estructura (en el ejemplo) nos enuncia de inmediato que algo no agrada a alguien. En el caso de (2b), esta idea se pierde por lo largo que es el sujeto. 

Sintaxis libre

Como he dicho antes, el español nos permite «jugar» con el orden de las palabras. Deberíamos aprovechar esta característica y echar la monotonía de estructuras por la borda. No se trata de escribir desordenadamente, sino a nuestro favor. Si la idea puede entenderse mejor, aunque esto implique que se altere el orden natural de la sintaxis del español, adelante. Nada nos ata a conservar una sintaxis poco expresiva. 

La expresividad sintáctica de García Márquez

El afamado escritor colombiano Gabriel García Márquez inicia con una inversión sintáctica Cien años de soledad:

«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo». 

Cuánta expresividad se esfuma si colocamos el sujeto de la oración principal al inicio, el verbo después y luego los complementos: «El coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo, muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento». 

¿Cómo cambiarías estas secuencias?

(3a) El perro baila con dinero. 

(3b) Dios ayuda al que madruga.

(3c) Yo para qué quiero las patitas.

¿Se comprende mejor la expresividad de la sintaxis?

Como expresiones lingüísticas tradicionales y relativamente fijas, de carácter popular, los dichos anteriores (3a, 3b y 3c) pierden expresividad con el cambio de sintaxis. Por esta razón se prefiere:

Con dinero, baila el perro.

Al que madruga Dios lo ayuda.

Patitas, para qué las quiero. 

Hay que variar sin llegar al desorden

No se trata de usar el hipérbaton o una escritura barroca siempre, pero tampoco de usar un orden monótono en nuestros escritos. De lo que sí se trata es de romper el mito de que el mejor orden de la redacción es el de sujeto + verbo + complementos, porque no siempre es así. Nunca lo olviden ustedes, por favor.