Literalmente es un adverbio que significa que algo sucede de manera literal, conforme a la letra. Se usa en diversos ámbitos y cuenta con registros en varios estratos.
¿Qué queremos decir cuando usamos literalmente?
El significado de este adverbio, como ya he mencionado, refiere que algo pasa conforme a cada una de las palabras que se usaron en la secuencia para decirse lo que se dijo. Por ejemplo, en A la fiesta llegaron, literalmente, cuarenta personas, lo que se quiere decir es que fueron no 39 ni 41 sino 40 personas las que llegaron a la fiesta. En este sentido, literalmente (o su forma apocopada literal) es un adverbio muy exacto, que busca la acotación y restricción del significado de las palabras. Todo lo contrario a figurado, como cuando decimos lenguaje figurado.
La exageración, el escozor
Existen algunas manifestaciones de gente culta que ha tomado casi como antiestandarte el uso enfático de literalmente: suprimen o tratan de erradicar expresiones como estas:
- Me cansé de subir las escaleras: sudé lo de una alberca olímpica, literalmente [o literal].
- Literal [o literalmente] morí en el concierto de Lady Gaga.
- Se comió, literalmente [o literal], cien kilos de tortillas.
¿Cuál es la lógica? Que nadie puede (1) sudar lo de una alberca olímpica (más de dos millones y medio de litros), que es imposible (2) morir y revivir para contarlo y (3) que no hay ser humano sobre la tierra que coma cien kilogramos de tortillas de una. Lo que trata de hacer quien corrige expresiones como las mencionadas anteriormente es restringir el alcance de la palabra y vaciar al adverbio de las exageraciones.
Digo que causa escozor precisamente porque literalmente es una palabra que ya tiene una extensión previa en su semántica; si se atiende a su etimología ‘letra’, entonces este adverbio debería funcionar solo en los casos en que existan letras (por extensión, palabras, frases, todas estas escritas). Por ejemplo, si en una carretera vemos una señalética de curva peligrosa a 250 m, entonces alguien podría decir Viene una curva peligrosa a 250 m, literalmente, porque está escrito en un soporte (la señalética).
En general, la gente culta mantiene una tendencia por los usos etimológicos en la semántica de las palabras, por eso prefiere la palabra cuando está más cerca de su origen o primer sentido (4) y, si bien puede soportar una extensión o segundo sentido (5), ya no le alcanza para otra (tercer sentido) (6).
- Me llegó un mensaje de texto fraudulento en el que me notificaron que era candidata a ganarme una casa, literalmente.
- Por comer tanto, literal, casi me indigesto.
- Te amaré un millón de años luz, literal.
¿Ya no debería usarse literalmente?
Como redactores, podemos decidir usar o no cuantas palabras estimemos. Pero que los demás hablantes dejen de usarlas… ¡Eso es otra cosa! Desde mi punto de vista, no se trata de dejar de usar sino de comprender qué sucede: hay una necesidad en las personas de enfatizar con literalmente, pero también un desconocimiento de otras palabras. Y esto lo sabemos porque se discriminan otros adverbios o locuciones adverbiales que podrían ser reemplazadas en su lugar como gráficamente, explícitamente, increíblemente, exactamente, de tal modo, de esta manera, etcétera.
La recomendación es conservar el primer y segundo sentidos en los textos académicos, formales, y dejar el tercero para los contextos informales u orales.
Quizá esté sucediendo con literalmente un proceso de hiperonimia o acaso se está convirtiendo en una palabra vaga, como cosa o tema. No lo sabremos, en realidad, hasta que hayan pasado algunos años, literalmente.

